Charla con Pilotos – Héroes de Malvinas

28 de abril de 2018

CHARLA CON PILOTOS  – HEROES DE MALVINAS

Organizada por la Cámara Argentina de Escuelas de Vuelo, se desarrolló en el Edificio de las ESCUELAS DE VUELO en el Aeropuerto de Morón, una charla que tuvo como participantes al Brigadier Mayor (R) VGM Alberto Vianna Comandante del Hércules C-130 y al Comodoro (R) Jorge Senn piloto del sistema de armas Mirage V Dagger

Nuestra Asociación Civil participó en la conferencia con la presencia de los socios Sr. VGM Carlos Rodríguez y la Sra. Daysi Rendo Gadea.

CHARLA CON PILOTOS – Jorge Senn

Fuente  https://www.lanacion.com.ar/1885467-el-primer-avion-que-aterrizo-en-las-islas-cerca-del-desguace

2 de abril de 2016

El Hércules TC-68 se mantiene hoy desactivado en la I Brigada Aérea de El Palomar

Mudo testigo y activo animador de la Guerra de Malvinas, el Hércules TC-68, el primer avión militar que aterrizó en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982, está hoy desactivado en la I Brigada Aérea de El Palomar. Se le quitó el motor, entre otras piezas, y hoy, a 34 años del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea, es una síntesis de las penurias presupuestarias que atraviesan las Fuerzas Armadas.

La tripulación que comandó el Hércules durante el mes y medio que actuó como avión bombardero contó a LA NACION detalles de sus heroicas acciones, que contrastan con la situación actual de la aeronave.

“Los recursos son escasos, los aviones no vuelan, los pilotos tienen muy pocas horas de vuelo para entrenarse”, describió el brigadier mayor retirado Alberto Vianna, comandante del Hércules C 130 TC-68, que con sus vuelos rasantes sorprendió a las embarcaciones británicas que procuraban abastecer a sus tropas .

Voceros de la Fuerza Aérea confirmaron a LA NACION que el TC-68 está desactivado, pero aclararon que “se encuentra en condiciones para su recuperación”. Eso significa que cuando haya plata y decisión política, se invertirá para que vuelva a volar.

Las acciones

El TC-68 aterrizó en Malvinas a las 8.45 del 2 de abril, cuando aún no habían terminado los enfrentamientos en el aeropuerto de Puerto Argentino y había obstáculos en la pista. Lo condujeron los comodoros Jorge Martínez y Carlos Julio Beltramone y el vicecomodoro Alfredo Cano.

La tripulación, al recibir el avión bombardero en Córdoba, en mayo de 1982

Vianna -por entonces vicecomodoro- y los capitanes Roberto Cerruti (hoy comodoro) y Andrés Valle (hoy vicecomodoro) llegaron 15 minutos después en el TC-63 y transportaron a unos 100 hombres del Regimiento 25 de Infantería, que conducía Mohamed Seineldín. Los acompañaban el suboficial principal Pedro Razzini, el cabo primero Carlos Ortiz y el suboficial auxiliar Carlos Nazzari.

“Se armaron 15 tripulaciones, con la misión de establecer un puente aéreo entre el continente y las islas El escuadrón tenía base en Comodoro Rivadavia y desde allí trasladábamos al personal y llevábamos material, en vuelos de dos horas”, explicó Vianna. Así, su tripulación aterrizó 25 veces en Malvinas, hasta que el 1° de mayo se produjo el primer ataque bélico.

“En los primeros cinco días de combate ningún avión argentino pudo aterrizar en la isla”, recordó Cerruti. “El 6 de mayo hicimos un vuelo rasante, entre 12 y 15 metros sobre el mar para sortear los radares, y logramos aterrizar. Llevamos armas y 14.000 kilos de cargas, y permanecimos 25 minutos en la isla con los motores en marcha. Se bajó la carga, subieron 25 heridos y partimos al continente”, completó Vianna.

Semanas después, se le adjudicó a la tripulación de Vianna el manejo del TC-68, que había sido acondicionado en Córdoba para transportar bombas. En el alfabeto aeronáutico se lo conocía como Tango Charlie 68. “En el espacio entre los dos motores, se retiró el tanque de combustible y se colocaron seis bombas de 250 kilos cada una, debajo de cada ala. El tanque se colocó adentro, en el compartimento de cargas y se agregaron otros dos tanques, lo que le dio al avión mayor autonomía de vuelo: 19 horas”, explicó el comandante.

Valle, Cerruti y Vianna recuerdan las acciones heroicas del TC-68 Crédito: Santiago Filipuzzi

La misión era lanzar materiales en paracaídas sobre las islas, para que lleguen a las tropas, e interferir en las líneas de abastecimiento del enemigo. El TC-68 realizó, así, siete vuelos entre el 28 de mayo y el 8 de junio, en el que frenaron avances británicos.

“El 29 de mayo detectamos el buque British Wye, que abastecía a la flota inglesa y lo bombardeamos”, comentó Cerruti.

Dos días después, al seguir una señal en el radar, el Hércules bombardero voló sobre el buque RFA Fort Grange, pero la niebla espesa impidió ubicarlo en la mira. Un teniente británico vio desde la popa del barco la matrícula del avión (TC-68) y dedicó los siguientes 18 años a identificar a quienes lo piloteaban. Tras mantener contacto por mail, Cerruti y el oficial John Charles Osmond se encontraron en febrero de este año en Buenos Aires y se dieron un abrazo. “Yo cumplía con mi deber”, le dijo cada uno al otro.

El 1° de junio, el TC-68 avistó al HMS Glasgow y el 8 de ese mes bombardeó al petrolero VLCC Hércules, con bandera de Liberia, que se dirigía a Alaska, pero navegaba por esa ruta. Averiado, el barco llegó a Río de Janeiro y luego se hundió en el Atlántico el 20 de julio. Se sospechó siempre que aprovisionaba a la flota británica.

 

Victoria aire-aire argentina

Por. Diego Fernando Zampini

Este artículo contiene principalmente la versión argentina de la Guerra de Malvinas. La versión británica será mencionada como referencia cuando corresponda. De todos modos considero a las afirmaciones de los pilotos argentinos como la verdad. Este artíclo está dedicado a todo el personal de la Fuerza Aérea Argentina que combatió y murió durante la Guerra de Malvinas de 1982 — Diego Zampini

Es bien conocido el excelente desempeño de los Sea Harrier durante el conflicto en el rol de cazas, derribando 21 aviones argentinos, pero lo que no es tan conocido es que la Fuerza Aérea Argentina derribó tres aeronaves británicas — un Sea Harrier y dos helicópteros. Lo que sigue es la narración de esas victorias.

Dagger contra Sea Harrier

A las 14:00 hs del 21 de mayo de 1982 despegó desde la base aérea de San Julián en la Patagonia argentina una escuadrilla de tres aviones Dagger (copia israelí del Mirage 5 francés, fabricada con el nombre de Nesher, y vendida a argentina con el nombre de Dagger) del Grupo 6 de Caza, armados con bombas para atacar objetivos navales y sin misiles aire-aire. Su indicativo radial era «Ratón» y la integraban el Capitán Guillermo Donadille (quién volaba el Dagger matrícula C-403), el Mayor Carlos Justo Piuma (C-404) y el Primer Teniente Jorge D. Senn (C-407). Una hora después del despegue pasaron sobre la Gran Malvina para atacar los buques británicos en el estrecho de San Carlos.

Desgraciadamente, los británicos habían detectado los corredeores de ingreso que utilizaban los Dagger, que no podían, como si lo hacían los A-4 Skyhawk debido a su capacidad de repostar en vuelo, realizar grandes rodeos dado que su consumo de combustibles les impediría luego regresar a sus bases. Fue así que los Sea Harrier estaban al acecho, esperando a sus presas.

Capitán Guillermo Donadille: «Cuando estábamos a un minuto del objetivo, que eran los buques ingleses en San Carlos, mi número 3, Senn, ubicado a la izquierda, me pega un grito por la radio: ‘¡Atento, un avión a la derecha!’ Me fijo y efectivamente veo un avión un poco más lejos y volando casi en nuestro rumbo.

Ahora resulta que lo curioso de la situación -pero esto recién lo supe más tarde- es que Senn me estaba indicando otro avión que se acercaba un poco de frente y el que yo veo era un segundo aparato que estaba más lateral.»

Donadille admite que en un primer momento pensó que se trataba de un Skyhawk argentino, ya que había poca luz y además lloviznaba. Pero cuando el piloto del Sea Harrier vió a Senn y comenzó a virar para atacarlo ya no hubo dudas, era un enemigo.

Capitán Guillermo Donadille: «Entonces ordeno a la escuadrilla largar todas las bombas y los tanques suplementarios, porque con toda esa parafernalia no se puede virar en forma suficientemente rápida para intentar alguna maniobra defensiva contra los ágiles aviones ingleses, de manera que ordeno eyectar las cargas y enfrentar a los Harrier.»

Senn maniobnró para enfrentar al que iba hacia él pero no vió al otro Sea Harrier, a la derecha del jefe de la CAP, que estaba posicionado para disparar un misil («soldar el caño» en la jerga de los pilotos argentinos).

Capitán Guillermo Donadille: «Aunque el Harrier se encontraba fuera de la distancia de tiro de los cañones de 30 mm de mi avión, la única arma con la que contábamos para hacerles frente, o sea que estabamos a más de 700 metros, igual comienzo a disparar con la idea que, como el fuego de los dos cañones ilumina toda la parte inferior del fuselaje, el británico me viera y no prosiguiera con su ataque al inadvertido Senn.

Efectivamente me ve porque inmediatamente lo deja a Senn, invierte y pica hacia el suelo. Yo como mejor pude invertí mi avión hacia donde supuestamente pasaría el inglés, todo esto a unos 100 metros del suelo, y empiezo a disparar, sin mira ni dad, le apunté con el avión y tiré donde imaginaba que iba a pasar… y al parecer pasó por ahí. Yo casi me tragué el suelo por seguirlo pero el Harrier pasó por el ‘chorro’ de proyectiles. Pasamos tan bajo que en un momento pensé que el piloto británico se había estrellado.

Logré salir de esa riesgosa situación, pero solo para encontrarlo a Senn, que venía cerrando como un enloquecido, así que tuve que volver a invertir o sino chocábamos los dos. Pero pasé, acomodé el avión y en ese momento me pegan un misilazo1 y tengo que eyectarme.»

Pocos segundos más tarde los otros dos miembros de la escuadrilla -Senn y Piuma- fueron derribados por los Sea Harrier, pero todo pudieron eyectarse exitosamente y fueron más tarde recuperados por las fuerzas de tierra argentinas en la Gran Malvina2 y llevados a Port Howard.

De acuerdo a la versión británica, Donadille y sus dos compañeros fueron derribados por dos Sea Harrier FRS.1 del No.801 Sqdn volados por Nigel D. «Sharkey» Ward y Steve R. Thomas. Según esta misma versión, el piloto al que le disparó Donadille fue Ward, que pudo esquivar la ráfaga de cañon. A continuación Nigel Ward derribó a Senn y Thomas hizo lo mismo con Donadille y Piuma con sus misiles AIM-9L.

Esto no concuerda con lo observado por los argentinos: de acuerdo al radar de Puerto Argentino3 no menos de cinco Sea Harrier interceptaron a los tres Dagger de la escuadrilla4 «Ratón». Más aún, un puesto de observación en tierra cerca del lugar de la batalla había visto pasar a un Harrier desprendiendo humo negro a las 15:00 hs aproximadamente (la hora del combate aéreo). Un investigador argentino, Rubén Oscar Moro5, contactó fuentes británicas para conocer las pérdidas reales británicas en aviones y helicópteros. Estas fuentes le brindaron la información (según él sus datos son 100% confiables) pero a cambio le pidieron anonimato. En agosto de 1984 dichas fuentes le confirmaron que el Sea Harrier dañado por el Capitán Donadille era tripulado por el Lieutenant Commander Harry Trent, que tras alejarse unos 30 kms del lugar del combate aéreo, se vió obligado a eyectarse y fue rescatado por un helicóptero Sea King.

Bibliografia:
1.  «La Guerra de las Malvinas», Fascículo N 40, Ediciones Fernández Reguera, Buenos Aires, diciembre 1986. 
2. «Guerra Aérea en las Malvinas», Brigadier Benigno H. Andrada, Emecé Editores S. A., Buenos Aires, 1983.
3. «La Guerra Inaudita. Historia del Conflicto del Atlántico Sur», Rubén Oscar Moro, Editorial Pleamar, Buenos Aires, 1985.
4.«Dios y los Halcones», Pablo Marcos Rafel Carballo, Editorial Abril S. A., Buenos Aires, 1983.
5. «Falklands, the Air War», Rodney A. Burden — Michael I. Draper — Douglas E. Rough — Colin R. Smith & David A. Wilton, Arms and Armour Press, 1987.
http://wio.ru/korea/dz-m1es.htm