Domus et Schola
Patriam Faciunt
St. Brendan’s College   Incorporado a la Enseñanza Oficial  (A-607

Palabras del Acto Conmemorativo.

JORNADA DE AFIRMACIÓN DE LOS DERECHOS ARGENTINOS SOBRE LAS  MALVINAS, ISLAS DEL ATLÁNTICO SUR Y SECTOR ANTÁRTICO – 2015

Señores Disertantes, Señor Rector, Profesores y Alumnos:

En las  Disciplinas Humanísticas, en general, y en la Historia, en particular,  comprender ya es tarde.
Los estudiosos de las ciencias humanísticas no tienen la ventaja que tienen  sus colegas de las ciencias fácticas naturales. Un biólogo,  un químico o  un físico pueden aislar un fenómeno, trasladarlo a su laboratorio y allí, bajo condiciones que ellos mismos controlan, reproducirlo tantas veces como sea necesario.
Pueden incluso  modificarlo: introduciendo variables, por ejemplo,  o anulando determinados factores hasta lograr que resulte  lo que ellos buscan que sea.
Los historiadores, en cambio,  no tienen esta posibilidad. No pueden recortar un acontecimiento para llevar luego a sus laboratorios, ni pueden provocar modificaciones deliberadas en su naturaleza, ni mucho menos manipulárselos según su arbitrio y voluntad.
La civilización Occidental supo esto desde sus mismos inicios.
Cabe, entonces,  plantearse  la cuestión: ” ¿para qué estudiar la historia?” ¿Qué utilidad o sentido puede tener  estudiar acontecimientos únicos e irrepetibles, sucesos que no pueden ser duplicados en un laboratorio. Para qué estudiar la historia si, cuando uno termina – con la mayor  suerte – por comprenderla, ya es tarde.
No puede uno, aunque quisiera, volver atrás y repararlos o bien reiterarlos en la soledad de su laboratorio para experimentar con ellos y conseguir que, finalmente,  sean lo que nosotros pretendemos que sean.
Ni los ideólogos han tenido jamás éxito en este intento.
Una respuesta primera que se dio a la pregunta  para qué estudiar la historia surgió cuando el hombre   advirtió el carácter irrevocable que tienen los acontecimientos históricos, al menos, para un cierto grupo de personas.
Esos hombres entendieron que a los sucesos históricos no se los puede anular, son inexorables. Están allí, siempre, detrás nuestro y no podemos suprimirlos, no podemos omitirlos. Se resisten pertinazmente a ser olvidados por más esfuerzo que hagamos por ignorarlos.
Y no sólo son   inevitables, también son inexorables, implacables, no se dejan convencer por ruegos. Uno quisiera suplicarles que desaparezcan, que no nos atormenten más, pero se niegan obstinadamente.
De allí que ,  por duro y difícil que sea recordarlos, pretender olvidarlos ha sido siempre una tarea estéril : una y otra vez  regresan adquiriendo, entonces,  formas atroces y despiadadas hasta que son comprendidos  –  que es una forma de aceptarlos mentalmente –  y pueden , recién, ser  asumidos y dejarnos vivir en paz.
Otra respuesta que se dio fue recordarlos por ser  sucesos extraordinarios, magníficos, que causaron admiración y asombro a los hombres que los vivieron. Al principio se los transmitía oralmente, como lo hacían los juglares, y, después de muchos años de ser transmitidos así, se los puso por escrito.
Así se escribieron, por ejemplo,  la Ilíada y la Odisea.
Pero así también fueron escritos los Evangelios. Las enseñanzas que Cristo decidió no dejar por escrito, así como los acontecimientos que rodearon su vida, fueron comunicados de boca en boca por los apóstoles a los  primeros grupos cristianos.
Tuvo que pasar mucho tiempo para que fueran volcados,  no al arameo, la lengua que hablaba Cristo, sino al  griego.
Comprender ya no es, en este caso, un acto de depuración y catarsis sino de exaltación, elogio,  alabanza y glorificación.
Algunos hombres consideraron que los hechos históricos debían recordarse para no ser repetidos nuevamente. Como si fuera una lección escolar que debía  recordarse para no volver a caer en los errores que  fueron cometidos alguna vez. Tenían la secreta esperanza de que una nueva generación podía aprender de los errores de otra generación anterior.
Como si se pudiera  comprender algo que no ha sido vivido personalmente!
También otros los tomaron como un aprendizaje, pero en sentido inverso al anterior: ya no para evitar repetir los mismos errores sino como un acto de humildad y moderación  porque con la misma medida con que se mide a los demás nos será medido a nosotros.
Quien con soberbia y vanidad  juzga a su prójimo, acaba él  mismo sujeto a la misma vara.
El ejercicio de la empatía, de ponerse en el lugar de otro, de entrar en comunión con otros hombres cuya existencia ha sido tan distinta a la nuestra, nos ennoblece y nos dignifica.
Sólo los necios se complacen juzgando  lo sucedido ayer como si fuera  una predicción propia confirmada hoy.
Algunos, en cambio, sostuvieron que la historia debía ser recordada para entender el presente, para comprender porqué el estado de  cosas es hoy el que es, porqué las circunstancias actuales son unas y no otras. Puesto que algunas situaciones precedieron las actuales, conociéndolas entenderemos las circunstancias de nuestro presente.
Otros exigen que la historia sea estudiada  para no olvidarnos de los que ya no están, para no infligirles  una segunda muerte  agregándoles a la  muerte biológica otra mucho más cruel :  la del olvido. Así hacemos con nuestros seres queridos, no?
Recordamos, con amor y gratitud, los momentos compartidos, sus vidas entrelazadas con las nuestras.
Finalmente, están los que sostienen que estudiar la historia es como viajar, sólo que, en vez de ir a otro lugar, vamos a otro tiempo. Y así descubrimos que hubo, en el pasado,  otras formas de vivir, otras costumbres, otros valores, otras relaciones y vínculos entre las personas y nos enseña que las nuestras no son ni las únicas ni las mejores ni siquiera las más razonables
Al menos por estas razones, chicos, a pesar de que, cuando comprendemos un hecho histórico ya es tarde, sin embargo, los hombres seguimos recreando, reviviendo los sucesos históricos.
Pero hoy tienen Ustedes una oportunidad única. La mayoría de los participantes en esta Jornada han sido protagonistas directos en la Guerra contra Gran Bretaña por las Islas Malvinas. Son testigos y fuentes directas de acontecimientos que ya no podremos modificar.
Han pasado ya 33 años desde los sucesos de la Guerra en Malvinas. Y, a medida que el tiempo pasa, cada vez somos menos quienes hemos vivido directamente esos acontecimientos. Cada vez menos quienes tenemos  vivencias personales e intransferibles de esos acontecimientos que duraron setenta y cuatro días.
No lo lamento, es el ciclo natural de la vida: que quienes alguna vez fueron protagonistas, se transformen en personajes  históricos. Que se  reconviertan en  fotos, láminas, palabras y recuerdos.
Ustedes también, ahora jóvenes, llegarán al momento de ser padres y madres, tendrán una familia, y les contarán a sus hijos que en su escuela tuvieron, alguna vez, la posibilidad de escuchar a los protagonistas directos de la Guerra de Malvinas.
No palabras o fotos, sino personas de carne y hueso que fueron artífices de esos días.
Aprovechen sus palabras, háganles preguntas, debatan y comenten lo que les dirán.
No los dejen ir en vano. El tiempo pasa y Uds. llegarán a nuestra edad. Y con la edad llegará el momento de los recuerdos.
Entonces lo superficial será efímero y lo principal será lo que mantenga  sentido y significación en sus vidas, como el día de hoy.
Los docentes tenemos una responsabilidad adicional con la memoria….
Llamaría a este motivo “¿porqué no me lo dijeron?, ¿porqué no me lo dijeron?”.
Trata, también,  sobre cuán tarde resulta cuando uno termina por darse cuenta.
Para mí, primero, y para mis colegas, que nos están acompañando hoy, veamos este video

Homenaje a los Héroes de Malvinas

Recitado canción 2 de abril homenaje a los héroes de Malvinas por Juanon Lucero.

Muchas gracias

Prof. Alejandro Marquinez
Director de Estudios
St. Brendan´s College

Programa Expositores y sus Exposiciones

Cap. de Navío Angel Palazzo 
El destructor ARA “Santísima Trinidad” en la Operación Rosario
Derecho Argentino y Análisis de la situación política durante el conflicto
La Operación Rosario

Comodoro (R) Marcelo Conte  
Las Islas Malvinas durante los diez años anteriores a la guerra
La exploración y reconocimiento lejano sobre el mar

Lic. Alejandro Corbacho Ph. D.
74 días bajo Bandera Argentina.
La experiencia de la ocupación de las Malvinas
Las guerras después de la Guerra de Malvinas

Tcnl VGM Lic Mag Raul E. Daneri   
Una visión de futuro.  Consecuencias del desarme unilateral
Historia del Regimiento de Infantería 7 de la Plata en Malvinas.  Su participación fundamental en la defensa de Puerto Argentino

Dr .VGM Ignacio J. Arcidiacono – VGM. Carlos M. Rodríguez Escuadrón Fénix 
Fuerza Aérea Argentina,  Escuadrón Fénix, Civiles en Malvinas

Dr. Luis Vernet ( h)
Malvinas: Historia y Derecho

Alex Caniza –  Marcelo Bertieri – Santiago Martella – Gonzalo Prados
Malvinas detrás de Malvinas

Capitán de Navío Rafael Rey Alvarez Veterano de Guerra de Malvinas Camada 1975 – Lic. Ariel Troisi Camada 1980 ( SBC )
Experiencia a bordo del Destructor A.R.A. “BOUCHARD”‘, sus acciones junto al Crucero   A.R.A. “General Belgrano” y  contra la operación británica “Plum Duff”

Sr. Santiago Tettamanti
La participación de los Civiles y de la Marina Mercante Argentina en el conflicto bélico por las Islas Malvinas

Cnl (R) Francisco Ramirez
La motivación, la trascendencia y el combate