http://www.eam.iua.edu.ar/rumbos/Revista-26/RevistaRumbos26.html

REVISTA RUMBOS AERONAUTICOS – DIGITAL

Número 26 | Año 11 | Lunes 2 de Julio de 2012

 

Una gran historia de vuelo

Por el Comodoro Roberto BRIEND (*)

| Esta historia era contada por el dueño de una granja de aproximadamente 10.000 hectáreas ubicada en los alrededores de la localidad de Barron, Estado de Wisconsin.  Este hombre había sido piloto de combate, había volado F-4Es y F-16s para el Guardia Nacional y había participado en la primera Guerra del Golfo. Él contaba la siguiente historia con un enorme placer y queriendo hacerle recordar a los pilotos de combate que también hay otros grandes y magníficos cazadores.

“Yo había salido para terminar de sembrar un sector del campo que no había podido completar la mañana anterior y fui testigo de “La Gran Batalla”.

Un águila dorada, de aproximadamente 1,80 metros de envergadura, volaba justo delante de mi tractor. Estaba siendo acosada por tres cuervos que continuamente se lanzaban contra él y lo picoteaban. Los cuervos hacen esto porque las águilas roban sus nidos cuando los encuentran.

En una clara maniobra evasiva, el águila realizó un cerrado giro a la derecha y aterrizó en el campo aproximadamente a 30 metros del tractor. En tierra, el águila mantenía muy erguida su esbelta figura de casi 1 metro de alto. Los 3 cuervos, también aterrizaron y asumieron sus agresivas posiciones alrededor del águila ubicándose en posiciones a 120 grados de un imaginario círculo a una distancia aproximada de 6 metros. Si el águila caminaba hacia uno de los cuervos y ellos brincaban hacia atrás guardando las distancias.

Entonces se presentó un refuerzo!!

En ese momento, descubrí al compañero del águila que se lanzaba desde el cielo, con sus alas semi- plegadas, a una velocidad que, me pareció, era Mach 1.5. Justo antes de impactar con el suelo, el águila desplegó sus alas y retomó el vuelo, (obviamente realizando un muy coordinado movimiento táctico; probablemente muy elaborado durante la reunión previa al vuelo). Los 3 cuervos que estaban mirando a su enemigo aterrizado, también levantaron vuelo pensando que iban a ser picoteados por el refuerzo. El primer cuervo que resultó ser blanco del águila proveniente del cielo, tuvo la misma oportunidad de supervivencia que hubiese tenido una bola de nieve en el infierno. Se produjo una explosión de plumas negras en el aire y ese cuervo fue derribado.

Utilizando la energía acumulada durante el descenso, el águila atacante realizó un violento movimiento de giro en ascenso hacia la izquierda, seguramente le imprimió unas 9Gs, e impactó al segundo cuervo, En menos de dos segundos, otro cuervo muerto!!

El águila, que originalmente había sido atacada por los cuervos, había despegado y ahora tenía una ventaja de altura sobre el cuervo restante que se encontraba realizando un escape en vuelo rasante hacia el este a plena potencia. En un claro ejemplo de trabajo en equipo, mientras el refuerzo se mantenía arriba, el águila inició una suave picada en un giro hacia la derecha proa al cuervo, que intentando evadir el golpe, impactó el suelo desde una altura aproximada a 6 metros.

¡Esta batalla aérea fue mejor que cualquier show aéreo que yo haya visto, incluso la muestra de Oshkosh!.

Las dos águilas, ya en tierra, rasgaron los restos de los cuervos y se los comieron. Cuando me acerqué al lugar, siguiendo mis tareas de sembrado, pasé cerca de uno de ellos que estaba comiéndose a su presa, por un momento se detuvo y me miró y pude ver en la mirada de ese pájaro que el sabía quién era el Jefe del Cielo. Ese si que era un pájaro bonito!”

¡Ellos no sólo matan a su enemigo, ellos se los comen!

 

.(*) El Comodoro (R) Roberto Briend es Aviador Militar. Actualmente es Jefe del Departamento Académico Estrategia y Administración del Cuerpo de Cadetes de la Escuela de Aviación Militar.