29/04/11 “Lamento mucho la pérdida de tu padre”, dijo el oficial inglés al joven argentino.

Por Natasha Niebieskikwiat

La que parecía una entrevista destinada a ser un duelo de versiones enfrentadas terminó ayer en unaconmovedora historia sobre la guerra de Malvinas.

El hijo de un oficial de la Fuerza Aérea muerto en la guerra de 1982 pudo conversar por primera vez a través de una entrevista radial cruzada con el piloto del avión que derribó el Hércules de su padre “Hay envidias sanas”, le dijo ya sobre el final de la entrevista Ezequiel Martel, de 29 años, a Nigel “Sharkey” Ward, que siendo jefe del Escuadrón Naval Aéreo de la Armada Real, fue quien el 1° de junio de 1982 disparó el tiro final que derribó el Hércules tripulado por el capitán Rubén Héctor Martel. Murieron seis argentinos más. “Hace unos años bajé de Internet una foto suya con su hijo Christian de una vez que festejaban el vuelo que habían hecho juntos. El día que yo salí a volar por primera vez no me pude dar ese gusto”, completó Ezequiel lo que le quería decir a su interlocutor, sorprendido, pero atento. Al joven le llevó casi un mes evaluar junto a su familia y las de los compañeros de su papá, también muertos, encarar el desafío. Y se concretó ayer a la mañana, durante el programa Perros de la Calle, de Andy Kusnetzoff, donde Ezequiel y “Sharkey” Ward expusieron emociones.

Kusnetzoff aclaró desde el vamos que al oficial británico, de 67 años y héroe de guerra en su país, lo iban a sorprender con Ezequiel al aire. En cambio el joven, militar como su padre, ya había contado su historia en el mismo programa el pasado 2 de abril.

Una historia casi de obsesión en torno al hombre que derribó al Hércules que piloteaba Martel.

Estudió su vida y obra palmo a palmo. Pero fue en torno a los minutos finales del avión en el aire en los que la conversación de ayer se volvió dramática, con traducción mediante. Ezequiel contó que de acuerdo a la información que él tenía Ward disparó una vez sobre el avión y falló y disparó otra vez y dio en el motor. “En las guerras hay pactos de caballeros. El era jefe de escuadrón. Podría haber dejado el Hércules fuera de servicio, pero no. Lo remató con cañones de 240 proyectiles de 30 milímetros. No paró hasta ver el avión destrozado”.

Cuando Ward se sumó a la charla, Ezequiel le preguntó por esos instantes. Cómo derribó el avión. “El Hércules era una maquinaria de guerra y los argentinos lo usaban para llevar soldados, municiones y minas”, dijo Ward, quien explicó que su propio avión tenía muy poco combustible y que estaba terminando su ronda de patrullaje cuando recibió la orden de interceptar la aeronave argentina. Ward explicó que pensó en acercarse al avión y hacerle señas para que bajara cuando sus enemigos se dieron cuenta de que los habían interceptado. Entonces el Hércules rumbeó hacia el continente, dijo. “No es cierto” que él decidió derribarlo, apuntó. “Hay planes y protocolos”, que contemplan la posibilidad de derribarlo, agregó.

“Lamento mucho la pérdida de tu padre, y de que haya sido uno de los muertos. Me da mucha pena, Ezequiel. No hubo nada personal. Tengo amigos en la Argentina y también conozco hijos de amigos que están muertos. Yo cumplí con mi deber y lamento que el conflicto no se haya resuelta de otra manera”, dijo Ward dejando a Ezequiel y a la audiencia boquiabierta